¿Cuál es el nivel de ocupación en el sector seguros? ¿A qué retos se enfrenta en un futuro cercano? Te lo contamos en las siguientes líneas.
El sector asegurador cerró 2025 con 135.987 trabajadores, un 8,2% más que el año anterior, según el informe elaborado por Randstad.
Esta cifra incluye a las personas ocupadas en seguros, reaseguros y fondos de pensiones, y confirma el buen momento laboral de esta actividad.
El empleo asegurador representa el 28% del total del sector de banca y seguros, que alcanza los 492.822 ocupados.
Además, su crecimiento supera al del conjunto del sector, que avanzó un 6,2%.
El sector de banca y seguros mantiene un claro predominio del empleo asalariado. En total, 440.960 trabajadores tienen esta condición, lo que supone el 90% del empleo sectorial. Esta proporción supera la media nacional, situada en el 85,2%.
La estabilidad contractual también es uno de sus rasgos principales. El 95% de los asalariados cuenta con contrato indefinido, frente al 84,2% del promedio nacional. Además, los contratos fijo-discontinuos tienen un peso residual por la baja estacionalidad de la actividad financiera y aseguradora.
Los desafíos
El envejecimiento de las plantillas es uno de los grandes desafíos del empleo en banca y seguros.
El 52% de los ocupados tiene más de 45 años. Desde el primer trimestre de 2022, el grupo de trabajadores de 45 a 54 años supera al de 35 a 44 años, una brecha que se ha ido ampliando.
En seguros, reaseguros y fondos de pensiones privados, los mayores de 55 años representan el 25,3% del empleo. Este porcentaje supera al de servicios financieros, donde suponen el 11%, y al de actividades auxiliares, con un 21,5%.
Esta estructura de edad obligará a las aseguradoras a reforzar sus políticas de captación de talento joven. La salida progresiva de perfiles sénior hará más necesaria la incorporación de profesionales en áreas técnicas, actuariales, digitales, comerciales especializadas y de gestión de riesgos.
A este reto se suman la digitalización, la adaptación a los riesgos climáticos y una regulación cada vez más exigente. Por ello, las compañías deberán acelerar sus estrategias de gestión del talento y actualizar las competencias de sus plantillas.
El empleo por territorios
La distribución geográfica del empleo en banca y seguros muestra una fuerte concentración. Cuatro comunidades reúnen el 72,5% del total: Madrid, con el 36,7%; Cataluña, con el 16,1%; Andalucía, con el 12,1%; y la Comunidad Valenciana, con el 7,6%.
Madrid destaca como principal polo financiero y asegurador de España. Según el promedio de los últimos cuatro trimestres, banca y seguros emplean al 4,8% de todos los ocupados de la comunidad, frente al 2,1% de media nacional. En el resto de autonomías, el peso del sector se sitúa entre el 0,8% y el 1,9%.
El informe de Randstad también subraya el alto grado de profesionalización del empleo en banca y seguros. Los trabajadores con estudios universitarios mantienen una presencia mayoritaria, con una diferencia notable respecto a los ocupados con estudios profesionales y no profesionales.
En el cuarto trimestre de 2025, los ocupados con formación universitaria crecieron en todos los segmentos del sector. En el caso del seguro, este dato refleja la importancia de los perfiles cualificados en una actividad condicionada por la regulación, la solvencia, la sostenibilidad, la gestión avanzada de datos y la digitalización.
El segmento asegurador también registró un aumento interanual del 18,7% en los ocupados con estudios profesionales. Este avance apunta a una mayor demanda de perfiles técnicos y especializados para reforzar áreas operativas, comerciales y tecnológicas.
Retos para los próximos años
De cara a los próximos años, el empleo en banca y seguros estará marcado por la adopción de estándares ESG, la inversión en adaptación al cambio climático y la transformación tecnológica. Estas tendencias modificarán tanto las competencias requeridas como la organización del trabajo.
La automatización y la digitalización aumentarán la rotación laboral en determinadas funciones. Los roles presenciales y de registro de datos tenderán a reducirse, mientras crecerá la demanda de perfiles vinculados a Big Data, ciberseguridad, comercio digital y computación en la nube.
Los perfiles con mayor proyección serán los analistas de datos, científicos de datos y especialistas en transformación digital. La mitad de las empresas prevé priorizar la formación en inteligencia artificial y Big Data, lo que anticipa una competencia creciente por el talento tecnológico.
El sector asegurador llega a 2026 con más empleo, estabilidad contractual y una demanda creciente de perfiles cualificados. Su principal reto será combinar el relevo generacional con la incorporación de nuevas capacidades digitales, técnicas y regulatorias.





















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